La conservación de Iguazú no sólo incluye la vida silvestre y la biodiversidad. El Parque Nacional también se mantiene firme en la preservación de la historia y la cultura de la región. Específicamente, esto incluye la población guaraní.
Un grupo étnico castigado por los conquistadores europeos, los guaraníes tienen costumbres únicas, que se siguen practicando en la región hoy en día. Hasta cierto punto, han tenido que adaptarse a la llegada del turismo, ofreciendo sus artesanías a la venta en el Parque Nacional de Iguazú. Sin embargo, coexisten pacíficamente con las tradiciones occidentales, y son capaces de sacar provecho de turismo ya que promueven a sí mismos como los primeros habitantes de la "Tierra Sin Mal", "la tierra sin mal".
Para el pueblo guaraní, el bosque es de esencial importancia mitológica, ya que nutre la vida en la Tierra y, además, ofrece un especial cosmogonía depende del equilibrio entre la especie humana y la naturaleza.
Su religión es fundamentalmente contemplativa y en base a un Dios único, Tupá. Los espíritus malignos, a su vez, sirven al propósito de castigar a los que destruyen el bosque. En el intento de preservar el patrimonio natural, el Parque Nacional a ellos no es una amenaza. Por el contrario, conserva sus tradiciones, y muestra su historia. Los testimonios históricos de Alvar Núñez Cabeza de Vaca y Carlos Bossetti, ambos de los cuales reflejan ampliamente en la cultura guaraní, se pueden leer en línea. Turistas interesados pueden visitar, además, el museo antropológico que también es parte del Centro de Turismo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario